enero 26, 2009

Sobre beneficios o perjuicios de los formatos digitales en la enseñanza.

Días pasados se publicó un artículo en Revista Ñ denominado "La pantalla de la PC no acabará con los libros" que no buscaba como en otros planteos sugerir la competencia entre el libro y la PC poniendo en vilo el monopolio ejercido durante años por el primero, sino que intentaba comunicar los resultados de una investigación llevada a cabo por Anne Mangen. La labor de la profesional - difundida por el Centro Nacional para la Educación y la Investigación de la lectura de Noruega - giró en torno a comparaciones entre la lectura digital y la cultura impresa, en la que obtuvo el mejor posicionamiento el libro: el formato digital impediría la activación de todos los sentidos, la pantalla propondría una lectura tipo escáner, por encima superficial, a lo cual agrega, que la utilización del libro redundaría en una mejor comprensión de la información y en menor tiempo respecto al soporte electrónico...

Pero una de las cuestiones que convocó mi atención fue la pregunta que le realizaron a la especialista al final de la nota:

¿Serían entonces los formatos digitales perjudiciales en la escuela? A lo cual responde:

"...antes habría que definir de qué formato se está hablando y qué se quiere enseñar o cómo. Con todo, entre muchos investigadores hay una tendencia a quedar fascinados de forma acrítica con las innovaciones tecnológicas que dejan en el aire cuestiones sobre si pueden tener consecuencias negativas para la enseñanza a corto plazo y, lo que es más importante, a largo plazo".

Creo que caer en la fascinación acrítica de cualquier innovación tecnológica nos lleva a pensar que la inclusión de la tecnología en los procesos educativos serán la panacea que reparará todos los males de la educación. Los medios "conviven", alimentando la propuesta que los educadores acercamos a los estudiantes. Tal vez es interesante detenernos a reflexionar en qué momentos de la propuesta didáctica es imperioso incluir los recursos provenientes de la cultura digital, cuando por ejemplo, su "no integración pueden generar una limitación en la comprensión de la problemática abordada".

Es probable que en lugar de considerar la "tecnología como un fin en sí mismo", ante la presencia de la cultura digital nos debamos posicionar y comprometer con la revisión de los modelos de enseñanza que den lugar a formas de organización y procesamiento del conocimiento más interactivas y flexibles.